EL “GASOLINAZO” OBLIGA A REVISAR EL IEPES PARA REDUCIR IMPACTO NEGATIVO EN CONSUMIDORES

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    Morelia, Michoacán, México, 17 de enero de 2016.- El cambio en la forma de integrar el precio de la gasolina y diésel que se vende en México era necesario, pero debe ir acompañado de medidas alternas para que el cambio sea gradual y no impacte de manera directa la economía de los consumidores mexicanos, sostuvo el MF Luis Eugenio Estrada Zavala, coordinador de la Maestría en Fiscal de la Facultad de Contaduría y Ciencias Administrativas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo al señalar que no obstante que se reconoce que el ajuste es una medida macroeconómica adecuada, “… no compartimos la carga fiscal y económica que implica el llamado gasolinazo”. Reducir el IEPS no sería subsidiar la gasolina, sino reducir la pesada carga del incremento de precio del producto, al consumidor.

    El especialista aclaró que entre las medidas alternas para reducir el impacto negativo de esta decisión del gobierno federal están la necesidad de revisar el esquema de importación de gasolinas, analizar la operatividad la red de distribución que actualmente es incorrecta y costosa, combatir el robo de combustible en estaciones y ductos y revisar el esquema tributario pues el aumento al Impuesto Especial sobre Productos y Servicios debe ser menos lesivo para los consumidores.

    En un esfuerzo por entender el impacto social que genera el llamado “gasolinazo” en la economía doméstica y a una mayor escala económica, la Dra. Virginia Hernández Silva, directora de la Facultad de Contaduría y Ciencias Administrativas de la UMSNH integró un equipo de trabajo liderado por el maestro Eugenio Estrada Zavala, que ya presentó sus primeras conclusiones que serán difundidas localmente con tomadores de decisiones y la sociedad.

    El coordinador de la Maestría en Fiscal, reportó que México es un importador de gasolinas, con una moneda devaluada significativamente (y aún en  proceso) con un único productor nacional de petróleo y derivados que es Pemex Refinación, una empresa del Estado con deficiencias y sobrecostos en todas las variables de análisis. Por ello es emergente revisar con todo detalle y profundamente las fallas estructurales de Pemex para elevar su eficiente en forma transparente.

    Refirió que la cadena logística de almacenamiento y distribución de gasolinas en México es ineficiente, costosa y opera en niveles críticos. Debe revisarse los mecanismos de distribución y los precios finales de venta pues en un país con dos millones de kilómetros cuadrados, es incorrecto que la gasolina cueste igual en cada punto de suministro.

    Estrada Zavala expuso que se debe combatir con dureza las prácticas de estaciones de servicio de vender litros “incompletos”. Y es que estas empresas privadas, no ofrecerán mejores gasolinas o de distintos octanajes. Una alternativa es que estas empresas logren condiciones técnico-logísticas óptimas y además puedan comprar gasolinas con proveedores distintos a Pemex.

    También importante es Revisar la red de ductos para evitar los robos o tomas clandestinos de combustible y erradicar la corrupción y malos negocios que se llevan a cabo con esta mala práctica.

    El experto en materia fiscal explicó que los combustibles se gravan con 16 por ciento de IVA y con un Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPES) de entre 19.9 y 26 por ciento. En 2017 la SHCP optó por un IEPS fijo por litro. La Ley de Ingresos establece un cargo de 4.16 pesos por litro para la Magna (menor a 92 octanos), 3.52 pesos por litro para la gasolina Premium (igual o mayor a 92 octanos) y 4.58 pesos por litro para el diésel. Además tiene la facultad de “… establecer cuotas complementarios y temporales” si lo cree necesario. Por diversas razones, es mejor tener un IEPS fijo por litro, dijo Luis Eugenio Estrada si bien la carga fiscal integral a las gasolinas y el diésel es excesiva y debatible.

    El docente e investigador de la Facultad de Contaduría y Ciencias Administrativas señaló que en México no se debió ni se debe subsidiar la gasolina, pues se tienen que usar recursos fiscales para reducir artificialmente el precio del combustible y el costo de su distribución al consumidor final.

    En este marco, consideró que debe realizarse una intensa discusión política sobre el nivel de gravamen a los combustibles y sobre su destino. Hoy, el IVA y el IEPS se remiten como recaudación participable, a los tres niveles pero principalmente al Ejecutivo. Reducir el IEPS no sería subsidiar la molécula, sino reducir la carga al consumidor del producto.

    Luis Eugenio estrada consideró también que la discusión debe enriquecerse con recortes necesarios y en múltiples frentes, así como el mejor uso de sus ingresos, para que no sea solamente el ciudadano el elemento más perjudicado.