DÍA DEL MAESTRO

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    Morelia, Michoacán

    15 de mayo de 2019

    Saludo con mucho gusto a las maestras, maestros, felicidades hoy en su día.

    Quiero agradecer que nos acompañen en esta ceremonia, el señor magistrado Héctor Octavio Morales, presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Michoacán; que nos acompañe el señor diputado Antonio Madriz Estrada, presidente de la Comisión de Educación del Honorable Congreso de Michoacán; que nos honre con su presencia el señor rector de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Raúl Cárdenas; desde luego el secretario Frutis, secretario de Educación.

    Felicitar a las y los galardonados, felicidades a todas, todos, saludar al profesor Héctor Astudillo, al profesor Limas, al coronel Arena de la 21 Zona Militar; a todas y todos queridos maestros, a mis compañeros de la Secretaría de Educación aquí presentes, a nuestros amigos de los medios de comunicación, muchas gracias.

    Felicidades a todas y todos, me da mucho gusto poder estar con ustedes esta mañana, en el marco de esta celebración del Día del Maestro. Ahorita que platicaba con la maestra María, Irma y con el maestro José, vienen a la memoria momentos muy importantes.

    Fíjense que yo fui a la escuela ya grande, rondaba los 11 años de edad, cuando fui por primera vez a la escuela, a instancias de mi madre, porque yo soy hijo de madre soltera; a cierta edad mi madre se volvió a casar y entonces mi padrastro no quería que fuera a la escuela, hacía mucho énfasis de que la escuela era para los flojos y que nosotros teníamos que trabajar en el campo.

    Pero a instancias de mi madre y terquedad de mi madre, me mandó a la escuela, literalmente iba yo a la escuela a escondidas, porque era seguro que después de que yo me perdía en la mañana, por ir a la escuela, iba a haber pleito.

    Así fueron los primeros días, quizá un mes y finalmente ganó la postura de mi padrastro de que no fuera yo a la escuela, tenía que ir a trabajar al campo, llevar de comer y demás; obvio mi madre analfabeta y él también, pero mi madre aprendió a leer autodidacta, a escribir su nombre, cosas básicas.

    Así se pasó ese año y al siguiente perdí el año, al siguiente año otra vez a la escuela, como no había yo aprendido literalmente nada, entonces tenía que empezar en primero otra vez, pero qué creen, cuando llegó el primer día de clases, recuerdo que nos iban a entregar los libros y cuando vi los libros de primero y los de segundo, me gustaron más los de segundo.

    Cuando me iban a entregar los libros, entonces me le cambié de fila al maestro y me puse del lado de los de segundo y me dijo “pero tú vas acá, tú eres de primero”, le dije “yo soy de segundo” y me dio los libros, estaban hermosos, tampoco sabía que tenían, porque tampoco sabía leer y la primera prueba, es que pasaron mis compañeros al frente a leer un parrafito, dije “que no me pasen a mí, porque no sé leer ni escribir”, y cuando pasaron, leyeron, en el camino yo agarraba y decía “cómo le hicieron para saber lo que dice ahí”, y le preguntaba yo a mi madre pero ella tampoco sabía.

    Total, para qué les cuento esa historia, pero aprendí a leer y quién creen que me enseñó a leer, pues mi querida maestra Honoria, que siempre tendré presente, y entonces no cursé el primer año, me fui a segundo y ahí más o menos me nivelé.

    Así en mi mente, el recuerdo de la maestra Honoria, el recuerdo del maestro Eustaquio, el recuerdo de la maestra Silvia y realmente en la memoria tengo muy grabado estas experiencias, estas enseñanzas de mis maestros.

    Les narro esto, queridas maestros y maestros, porque tengo un profundo agradecimiento y reconocimiento a la labor de las maestras y maestros, falso ha sido el discurso y el mensaje de que nosotros no valoramos o no reconocemos la tarea del maestro, ¿cómo no lo voy a reconocer?, ¿cómo no lo voy a admirar?, porque literalmente ustedes maestras y maestros, son los arquitectos.

    Decía el secretario Frutis, ustedes son las arquitectas y los arquitectos que con mucho esmero van moldeando la conducta, actitud, los sueños, las aspiraciones de esos niños, de esas niñas, jóvenes que a temprana edad toman ustedes el reto de convertirlos en grandes seres humanos, grandes ciudadanas, ciudadanos, porque la única herramienta que transforma, el único instrumento capaz de transformar al ser humano, es la educación.

    Imagínense ustedes, este monito que tienen aquí enfrente, que a esa edad ¿qué hacía?, pues pastoreaba chivas, no es algo indigno, esa es la tarea que hacía, sembraba en un lugar de muy alta marginación, donde no conocíamos nada, la luz, los autos, nada, en una condición de extrema pobreza, absolutamente de absoluta pobreza, donde no hay nada, porque así son las circunstancias de muchos lugares de nuestro país y nuestro estado no es la excepción y más en esa región, yo nací en el municipio de Carácuaro.

    ¿Qué fue lo que me permitió salir adelante?, remontar los retos que las circunstancias de la vida, sociales, hasta la propia naturaleza te pone enfrente, ¿qué hizo que yo pudiera sortear esos retos?, la educación y cuando yo vi que la educación, olí, olfatee, que la educación era la manera de salir adelante, ya nunca la solté.

    Después de mucho andar, emigré a Huetamo a los 13 años, con la idea de seguir estudiando, la condición que me puso una tía lejana, que me daba permiso de vivir en su casa, es que, si iba a estar ahí, tenía que trabajar y que tenía que estudiar en la noche, la nocturna.

    Y entonces así empecé, entraba a trabajar a las seis de la mañana en un puesto en el mercado, todo el día hasta las 6-7 de la tarde y luego, ir a la escuela en la noche. Para un niño eso es literalmente imposible.

    Y yo no me sentía satisfecho estar estudiando en la noche, yo quería estudiar en una escuela en el día, como el resto de los niños iban a la escuela en el día o los que yo conocía que iban a la escuela.

    Y así me propuse irme a la escuela “Felipe Carrillo Puerto” de Huetamo, una de las escuelas más reconocidas ahí.

    ¿Cómo pude escapar de eso? Pues me declaré enfermo, como no fui a trabajar pues me corrieron del trabajo, y entonces empecé mi ruta que yo quería de estudiar.

    Maestras, maestros, gracias a eso, hoy estoy parado frente a ustedes con la honrosa condición de ser el Gobernador de Michoacán, que de otra manera difícilmente hubiera siquiera pensado que esto hubiera sucedido.

    Por eso en el marco hoy del Día del Maestro; maestras y maestros quiero reconocerlas a todas y a todos, expresarles mi mayor reconocimiento a todas y a todos, a todas las maestras de Michoacán, a todos los maestros de Michoacán, y seguramente también los maestros de todo del país están hoy celebrando este día.

    Y decirles que no voy a descansar, no voy a bajar la guardia hasta que no tengamos en Michoacán estabilidad en los servicios, y eso pasa porque nuestras maestras y maestros, se les reconozca a plenitud, empezando porque se les pague su salario y sus prestaciones con oportunidad.

    Esa condición que tenemos de casi tres décadas, en donde hay una percepción, o se fue construyendo la percepción de que el Gobierno del Estado no quiere a sus maestras, maestros y no les cumple, la superaremos.

    ¿Por qué ha pasado eso, esa percepción de que hay una confrontación del Gobierno con las maestras y los maestros? Conmigo no, no es así.

    Segundo, de que hay maestros de primera y maestros de segunda, porque a unos se les paga completo y a tiempo y a otros no se les paga ni completo ni a tiempo. Hay maestros que tienen dos años o cinco años, o que nunca les llega su salario con oportunidad, eso no puede seguir así.

    Por eso me entusiasmó mucho y le tomé la palabra al señor Presidente de la República, de que resolvamos de una vez y para siempre la situación laboral de nuestras maestras y maestros, que se les dé certeza.

    Con qué certeza o con qué tranquilidad está el maestro J. Carlos o la maestra Irma, o la maestra Edna o el maestro Villicaña en el aula, cumpliendo con esa noble tarea de educar a las presentes y futuras generaciones, si no tiene la certeza de que esa quincena le va llegar completo su pago o le va llegar la prestación que le corresponde a un trabajo desarrollado y cumplido, y que es obligación del Gobierno atender a esa responsabilidad.

    Pero por muchos años, esto se dejó pasar, se dejó en segundo plano y nadie se atrevía a hacerle frente, a ponerle el cascabel al gato, a resolver para siempre el tema.

    Por eso el año pasado yo formalmente declaré que Michoacán se salía del convenio signado en el año de 1992, que por casi 27 años ese convenio no se cumplió por parte de la Federación, de entregar el recurso que correspondía para que no se fuera generando ese déficit a lo largo de los años, que hoy en términos globales son 5 mil 200 millones de pesos de déficit sólo para pagar educación básica, 5 mil 200 millones de pesos.

    Entonces cuando nos preguntan o la gente se pregunta ¿qué habrá hecho el dinero el Secretario de Educación o qué habrá hecho el dinero el Gobernador que no les pagan a los maestros? Pues no, no es que hayamos hecho otra cosa con él, es que nunca existió, nunca ha estado y si hago yo el recuento de lo que dejó de llegarle al Estado para cumplir con esta tarea, hablamos de una cantidad cercana a los 10 mil millones de pesos que ya nunca llegaron.

    A qué me refiero, cuando una plaza se quedó sola, cuando las plazas se congelaron, las plazas de directivos y que ese recurso se fue quedando en el fondo, ahora se llama FONE, antes se llamaba de otro modo, y que eso limita la capacidad para cumplir con esta obligación.

    Por eso en las últimas semanas hemos estado trabajando con mucha intensidad con el Secretario de Educación Pública federal y todo el equipo de la Secretaría de Educación de Michoacán, así como de Finanzas, para que este año quede ya trazada la ruta de solución definitiva, para que nunca más, nuestras maestras y maestros, tengan que salir a protestar; bueno, que sí salgan, pero que salgan por otra cosa y no porque no se les paga su salario que es su derecho y les asiste la razón.

    Y qué mejor que este día para compartirles esta información y reiterar mi compromiso como Gobernador del Estado, del Gobierno del Estado, con la educación, insisto, es de las tareas más importantes de un gobierno, cuidar la educación pública, porque nosotros somos defensores y debemos cuidar la educación pública, que es la única manera que tienen millones y millones de niñas o niños de aspirar a un futuro mejor, un futuro con esperanza.

    Por eso maestras, maestros, me alegra mucho que hoy podamos reconocerles, ya lo dijo el Secretario a cuántos se les reconoce por 30 años, a cuántos por sus 40, a cuántos por sus 50, pero también reconocemos a todas, a todos, al que tiene un año, dos años, diez años, porque es sin duda, una de las labores más nobles y transformadora, educar a nuestras niñas y niños, a nuestros jóvenes.

    Será, como ya se dijo aquí, un orgullo permanente para ustedes haber sido el arquitecto o la arquitecta del futuro ciudadano que habrá de enfrentar los retos de la vida, pero también de su comunidad, de su municipio, de su estado y de su país.

    Disfruten pues este día, muchas felicidades. Estoy seguro que estas tres cosas que tanto nos han lastimado: el desgaste por confrontación, tratamiento diferenciado a nuestras maestras y maestros, y tercero, el riesgo de que la educación de nuestros hijos no sea de la calidad que se requiere, o como se diga y que consecuencia de eso limite nuestras posibilidades de desarrollo.

    Ayer leía yo una nota donde decía “Michoacán, Guerrero, Chiapas, Oaxaca, los estados con el mayor índice de rezago en materia educativa”. Yo no quiero que sigamos apareciendo en las notas periodísticas y en estos señalamientos de que somos parte de los estados rezagados y con no adecuados niveles de aprovechamiento.

    Pero si cerramos filas con las maestras y los maestros, con las mamás y los papás y que el gobierno cumpla con su responsabilidad, estoy seguro que vamos a cambiar esa realidad en beneficio de nuestras niñas y niños.

    Por encima de cualquier otro interés, por encima de cualquier otra cosa, estoy seguro que comparten ustedes conmigo, está el derecho supremo de nuestras niñas y niños a tener clases, a tener educación y construir un futuro mejor.

    Disfruten este día, muchas felicidades, les voy a dar un aplauso a ustedes maestras, maestros. Muchas felicidades queridas maestras, maestros y que sea por el bien de la profesión de la maestra y el maestro, que sea por el bien de nuestras niñas y niños, y que sea por el bien de Michoacán.

    Muchas gracias y muchas felicidades.

     

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